HEPATITIS ABC traducido por Language Works, con ayudo adicional de un grupo especial organizado por el programa Lower East Side Needle Exchange y consultas con Alvaro Arias, Alma Candelas, Carlos Franco, Alfredo Gomez, Donald Grove, Paula Santiago, Graciela Touze, y Henry Vera.

Este folleto es producido con fondos otorgados por Roche Pharmaceuticals.

ÍNDICE
¿QUÉ ES LA HEPATITIS?
HEPATITIS A, B, C
SEÑALES Y SÍNTOMAS DE LA HEPATITIS INFECCIOSA ACTIVA
CÓMO EVITAR CONTRAER LA HEPATITIS
DIRECTIVAS PARA INYECTARSE CON MAYOR CUIDADO
¿QUÉ SON LAS VACUNAS CONTRA LA HEPATITIS A Y B?
TRATAMIENTO
SI SUFRES DE HEPATITIS C

 

Para los que se inyectan drogas:

Este folleto es publicado para las personas que se inyectan drogas y desean obtener más información sobre la hepatitis A, B, y C. Ofrece información sobre los tipos más comunes de hepatitis víral (causada por un virus) y explica cómo se pueden reducir las posibilidades de contraerla e infectar a otras personas. Para las personas que se inyectan drogas la hepatitis es una gran amenaza para la salud: una de las formas más comunes de contraerla es compartiendo el equipo de inyección. En muchas de las comunidades del país, es más probable que la mayoría de los que se inyectan tengan hepatitis B ó C y no el VIH.




Hepatitis quiere decir "inflamación del hígado". Generalmente es causada por uno de tres virus: el de la hepatitis A, B, ó C. Cada uno de los virus causa síntomas diferentes, pero en algunos casos la hepatitis puede convertirse en cirrosis (cicatrización) del hígado, desarrollándose a través del tiempo una enfermedad más grave que puede causar cáncer y hasta la muerte. En algunos casos, el beber grandes cantidades de alcohol por mucho tiempo, tomar algunas medicinas, o sufrir de algunas enfermedades hereditarias pueden también causar la hepatitis.

El hígado ayuda a digerir la comida y a eliminar las toxinas y otras substancias que el cuerpo considera extrañas (como las drogas). Cuando el hígado se encuentra dañado y no puede funcionar adecuadamente, es posible que la única opción médica sea un transplante. Sin embargo los transplantes de hígado son complicados, ya que son caros y difíciles de obtener. Aun después de un transplante, la hepatitis C puede reaparecer en el hígado nuevo. Por eso es importante prevenir la hepatitis C, o diagnosticarla a tiempo para obtener cuidado médico lo más pronto posible y evitar graves daños al hígado.

 

Hepatitis A

La hepatitis A (VHA) es causada por un virus que se encuentra en los excrementos (mierda). Puede contraerse si se tiene contacto con excrementos infectados. La manera más común de contraerla es tomar o comer alimentos infectados, también se puede contraer a través de actos sexuales como mamar o lamer el ano, o chupar el pene después de haber tenido relaciones anales. En ambos casos, el virus se puede transmitir por medio de diminutas partículas invisibles a los ojos. La comida y los líquidos se contaminan a través de manos sucias o que no estén bien lavadas. Los utensilios de cocina también pueden ser contaminados si no se lavan bien. Algunas veces los alcantarillados pueden contaminar los alimentos y el agua potable.

La mayoría de las personas que contrae la hepatitis A se recupera completamente en 4 a 8 semanas. Es posible que no existan síntomas, se puede sufrir de mareos, vómitos, amarillitis (piel amarilla y ojos), diarrea y falta de energía. Es raro que la hepatitis A sea peligrosa, a menos que se complique con la hepatitis C. La hepatitis A puede transmitírse a otra persona aun cuando no existan síntomas. Una vez que tú te hayas recuperado, el virus no podrá contagiar a otras personas y tu sistema inmunológico creará anticuerpos, evitando que la vuelvas a contraer en el futuro.


Hepatitis B

La hepatitis B (VHB) es causada por un virus que se encuentra en la sangre, el semen, los líquidos vaginales, la leche materna y la saliva. Se transmite al compartir equipos para inyectarse tales como jeringuillas, algodón, cucharas, y agua. Si compartes aparatos para inhalar o fumar, tales como pipas de fumar crack, puedes contraer o transmitir la hepatitis B. Sexualmente se puede transmitir al tener relaciones vaginales, anales u orales sin protección. Una mujer embarazada puede transmitirla al feto, el bebé puede infectarse durante y después del parto, debido a que los fluídos del cuerpo facilitan la transmisión del virus. Se puede transmitir también al tener contacto con objetos comunes en el hogar tales como cepillos de dientes y navajas de afeitar.

Al contraer hepatitis B la enfermedad comienza y progresa poco a poco, generalmente por uno o dos meses. Debido a la ausencia de síntomas a veces no sospechas que estás infectado, sin embargo el virus puede estar activo y puedes estar transmitiéndolo. Sólo el l% de las personas infectadas con hepatitis B mueren y la mayoría se recupera aproximadamente en 6 meses. Estos son diagnosticados con hepatitis B aguda.

La hepatitis B crónica se presenta en el 5% al 10% de las personas que contraen hepatitis B, y significa que estas personas pueden transmitirla por el resto de sus vidas teniendo la posibilidad de contraer enfermedades crónicas del hígado.


Hepatitis C

La Hepatitis C (VHC) es causada por un virus que se encuentra en la sangre. Se transmite al compartir equipos para inyectarse, tales como jeringuillas, algodón, cucharas y agua. Si compartes aparatos para inhalar o fumar, tales como pajitas o pipas de fumar crack, puedes transmitirla o contraerla. El equipo de hacer tatuajes y perforar el cuerpo no esterilizado también puede propagar esta enfermedad. Aunque no está claro cómo ocurre, sexualmente se puede transmitir al tener relaciones vaginales, anales u orales sin protección. Una mujer embarazada puede transmitir hepatitis C al feto. Es posible transmitirla al tener contacto con objetos comunes en el hogar, tales como cepillos de dientes y navajas de afeitar. Hoy en día el riesgo de contraer hepatitis C debido a transfusiones de sangre o productos sanguíneos es mucho menor, ya que todos los productos se analizan para saber si están infectados.

La mayoría de las personas infectadas no saben que lo están. Inmediatamente después de haberse infectado con hepatitis C, sólo muy pocas personas sufren los síntomas comunes, tales como amarillitis, fiebre, y síntomas parecidos a los de la influenza (flu) que pueden durar hasta seis semanas. Otros no descubren que están infectados hasta muchos años después, cuando por alguna razón los resultados del laboratorio confirman la presencia del virus.

Un gran porcentaje (entre 75% y 85%) de los que sufren de hepatitis C nunca eliminan el virus de su sistema. A esto se le categoriza como una infección crónica y estas personas pueden seguir infectando a los demás. La mayoría de los estudios indican que entre 10% y 20% de los "infectados crónicos" de hepatitis C contraen cirrosis 20 a 30 años después de haberse infectado, y 1% a 5% de estas personas contraen cáncer en el hígado.


fatigafiebre bajadolores musculares y de las coyunturasnáusea y vómitospérdida del apetitodolor de estómago levepérdida del deseo de fumardiarreaorina oscuraexcremento de color claroamarillitis.

Desafortunadamente, la hepatitis es difícil de diagnosticar debido a que los síntomas en muchos casos no existen y en otros son muy parecidos a los de la influenza. La única manera de asegurarse es un examen de la sangre. Pregunte a su médico o donde intercambia jeringuillas dónde se lo puede hacer.


Para evitar la hepatitis A:

  • Asegúrate en lo posible de comer alimentos que hayan sido preparados sólo en lugares limpios.
  • Mantén el baño separado de donde se come o se cocina.
  • Lávate muy bien las manos después de usar el baño y antes de comer o cocinar.
  • Siempre usa condones, barreras dentales, o guantes de látex cuando tengas relaciones sexuales, especialmente sexo anal o si combinas sexo anal y oral.
  • Vacúnate

Para evitar la hepatitis B:

  • Usa protección cuando tengas relaciones sexuales.
  • Usa las guías de seguridad para el uso de jeringuillas, descritas en este folleto.
  • Usa métodos de reducción de daño al usar drogas, tales como inhalar o fumar de tu propio sorbeto y pipas.
  • Vacúnate

Para evitar la hepatitis C:

  • Usa las guías de seguridad para el uso de jeringuillas, descritas en este folleto.
  • Usa protección cuando tenga relaciones sexuales (aunque no es común contraer la hepatitis C a través del sexo, muchas personas prefieren precaverse para reducir el riesgo).
  • Usa métodos de reducción de daño al usar drogas, tales como inhalar o fumar de tu propio sorbeto y pipas.


(Para obtener información adicional sobre cómo limpiar las jeringuillas y parafernalia para las inyecciones, ponte en contacto con un programa de intercambio de jeringuillas o consulta con HRC's Getting Off Right: A Safety Manual for Injection Drug Users [disponible unicamente en ingles], el cual contiene una descripción completa de los métodos de inyección menos riesgosos).

Es más seguro utilizar jeringuilla y parafernalia estériles (incluyendo el algodón, los filtros, las tapas, las cucharas, los calentadores y los pañitos de alcohol) cada vez que te inyectes. Podrás conseguir jeringuillas nuevas intercambiándolas por las usadas en programas de intercambio de jeringuillas o, en algunos estados, en las farmacias. Los programas de intercambio de jeringuillas y para la reducción de otros riesgos podrán proporcionarte también algodón, los pañitos de alcohol y agua limpia.

Si no te resulta posible conseguir una jeringuilla nueva, puedes usar cloro (blanqueador) para limpiar todos tus equipos (incluyendo las tapas y los calentadores); el cloro (blanqueador) es eficaz para matar el virus de la Hepatitis B, pero únicamente si permanece en contacto con el material que deseas limpiar durante por lo menos 2 minutos. Estas instrucciones difieren de las directivas acostumbradas para la limpieza de las jeringuillas con el objeto de matar el VIH. Los virus de la Hepatitis son más resistentes que el VIH, y por lo tanto son más difíciles de destruir. Se cree que el uso de cloro (blanqueador) durante 2 minutos destruye también el virus de la Hepatitis C.

Es posible que la sangre contaminada con el virus de la hepatitis C que se encuentre fuera del organismo mantenga la capacidad de infectar durante hasta 14 días. No apoyes la jeringuilla, el émbolo o la jeringuilla sobre una superficie sucia, como por ejemplo una mesa que tenga sangre o que pueda haberla tenido, porque ello podría contaminar su jeringuilla. Lávate las manos cuidadosamente con agua y jabón antes de localizar una vena con el dedo, o de tomar el algodón entre los dedos (¡es aún mejor si también te limpias los dedos con un pañito de alcohol!).

Usa agua estéril siempre que te sea posible. De lo contrario, usa siempre el agua más limpia que puedas encontrar para mezclar e inyectarte las drogas y para enjuagar tus equipos.

Siempre que te sea posible, inyéctate tu mismo las drogas. ¡Es posible que tu compañera no sea tan cuidadosa como tú de usar una jeringuilla esterilizada! En un estudio, fueron observados grupos de usuarios en los cuales una sola persona sabía cómo inyectar. La persona que inyectaba tenía sangre en los dedos y tocaba (y contaminaba) la zona de inyección de los demás miembros del grupo. Si no puedes inyectarte a tí mismo, asegúrate de que la persona que te inyecta no contamine tu zona de inyección con tu sangre o la de otros. ¡Asegúrate de que use una jeringuilla nueva, o por lo menos, una que haya sido limpiada en la forma adecuada!

 

Una vacuna puede prevenir que se contraiga la hepatitis A y B. No existe vacuna para la hepatitis C. La vacuna contra la hepatitis A son dos inyecciones en un período de dos meses. Para la hepatitis B son tres inyecciones durante un período de 5 ó 6 meses.

La protección total (inmunidad) se logra al recibir todas las inyecciones en cada serie.

Si has contraído la infección crónica de la hepatitis C es posible que estés en riesgo de morir de una infección de hepatitis A, y como tantas personas que se inyectan también contraen hepatitis B, es recomendable que te vacunes contra las dos.


¿DÓNDE PUEDO CONSEGUIR VACUNAS CONTRA LA HEPATITIS A Y B?

Cuando visites a tu doctor, ten confianza y pídele que te vacune. Tal vez, si quieres, muéstrale este folleto. Algunas clínicas te vacunan de acuerdo a tu edad, si se lo solicitas o si eres paciente regular. Si no tienes doctor o se te hace difícil obtener uno, consulta con tu programa de intercambio de jeringuillas, o en el departamento de salud de tu ciudad o de tu condado. Y recuerda, es buena idea que te hagas la prueba de los anticuerpos de la hepatitis A y B antes de que te vacunen, para asegurarte de que no estás infectado.

También puedes llamar a la línea nacional de emergencia para la hepatitis,

1-800-GO-LIVER (1-800-465-4837).


No existe medicamento para combatir ni la hepatitis A ni la hepatitis B aguda. El descanso y evitar las sustancias tóxicas para el hígado (como el alcohol) ayudan a curarla. Sin embargo, para los casos más graves que requieren hospitalización, existen medicamentos que ayudan a disminuir los síntomas de la hepatitis A y la hepatitis B aguda: se usa Compazine para las náuseas, y líquidos intravenosos para la deshidratación. Si la hepatitis B crónica causa problemas de salud se trata con interferón alfa (alfa interferon, en inglés) y/o 3TC un medicamento para tratar el VIH. Cerca del 33% de los que usan estos medicamentos se mejoran. La hepatitis C también se trata con interferón alfa junto con un medicamento antiviral, la Ribavirin. Esta combinación es cara y difícil de tomar, y a menudo los doctors se niegan a administrala a los que usan drogas, pero el tratamiento es eficaz en uno 30 a 40% de las personas que lo reciben. Estos medicamentos también tienen efectos secundarios negativos tales como cansancio, síntomas de influenza, fiebre crónica, falta de energía, falta de apetito e insomnio. Se recomienda pensar bien en los beneficios y los efectos secundarios, pues dependiendo de la situación individual a veces no es aconsejable tomar estos medicamentos. Si es necesario, consulta con tu doctor.

Muchas personas usan terapias alternativas o complementarias (acupuntura, hierbas medicinales, y vitaminas) para tratar la hepatitis A, B y C. Muchas personas dicen que estas terapias dan resultado, sin embargo no han sido comprobadas científicamente. Para más información sobre este tema llama a la Coalición para Reducir el Daño (HRC).

Disminuye el uso del alcohol o dejalo de tomar completamente. El hígado tiene que esforzarse para procesar el alcohol. Mientras más tomes tendrás más posibilidades de que la hepatitis C se desarrolle en una enfermedad grave.

Vacúnate contra la hepatitis A y B.

Visita regularmente a un doctor con conocimientos amplios de la hepatitis C, comparta con tu doctor toda información relacionada a las medicinas que esté tomando, ya sean no recetadas o hierbas medicinales. Si eres VIH positivo, debes tener cuidado con las medicinas que tomes para esta condición, ya que algunas son muy tóxicas para el hígado.

Las drogas de la calle también pueden causarte daños al hígado, ya que pueden ser cortadas con substancias tóxicas. Disminuye la cantidad y la frecuencia del uso, o deja de usarlas completamente, es lo más beneficioso para tu hígado.

Cuida de tu hígado alimentándote bien y disminuyendo la tensión. Sigue una dieta balanceada, consulta con un nutricionista para desarrollar un menú que se adapte a tus necesidades personales. Haz ejercicios regularmente y adopta técnicas de relajamiento para controlar la tensión, tales como la meditación o el yoga.

Los conocimientos sobre la hepatitis cambian y avanzan constantemente. Es posible que la información en este folleto, compilada en mayo de 1999, no sea la más reciente. Asegúrate de consultar con tu doctor para obtener la información más reciente sobre el tratamiento y la prevención de la hepatitis.

 

 

 

Queremos agradecer en particular a la Dra. Sharon Stancliff por sus consejos y revisiones y a Kristen Ochoa y el estudio UFO del Departamento de Epidimiología de UCSF, del Hospital General de San Francisco por darnos permiso para usar parte de tu folleto sobre la hepatitis. Agradecemos al Dr. Robert Heimer, la Dra. Paula J.Lum, Brent Patterson y el Dr. David Perman. Estamos muy agradecidos a Raquel Algarin, Henry Vera, Gabriela Touze y los participantes del Intercambio de jeringuillas de Loisaida.

 

Este folleto es producido con fondos otorgados por Roche Pharmaceuticals.